...esperando reencontrar el amor, "El profeta del nopal" permanece estoico en un "Distante instante", entre los pasillos de "El metro Balderas", mientras "Una ama de casa un poco triste" escucha "La balada del asalariado" en medio de un río de almas que transitan con prisa buscando encontrar su destino.
jueves, 9 de mayo de 2013
Un distante instante....
...esperando reencontrar el amor, "El profeta del nopal" permanece estoico en un "Distante instante", entre los pasillos de "El metro Balderas", mientras "Una ama de casa un poco triste" escucha "La balada del asalariado" en medio de un río de almas que transitan con prisa buscando encontrar su destino.
domingo, 21 de abril de 2013
El renacimiento del siglo XXl.
Los hombres renacentistas eran
escultores pintores filósofos, poetas, científicos, etc. El hombre es un ser que
cuenta con capacidades ilimitadas. Creo que fue después de la revolución
industrial y la división social del trabajo cuando el hombre fue perdiendo la
fe en sí mismo, cuando los hombres fuimos etiquetados y poco a poco fueron
siendo arrinconadas nuestras capacidades, pasamos de ser hombres multidisciplinarios
para convertirnos en robots especializados.
Antiguamente un hombre era
herrero, carpintero, agricultor, panadero, vidriero, fabricante de autos y
cualquier cosa que se les ocurra. Poco a poco la sociedad nos dijo “Hay que
especializarse” si bien es cierto, la especialización puede hacer que el
individuo destaque en algún ámbito de la vida, la especialización no debe ser
limitativa. Al sistematizarse los medios de producción se ha quitado el oficio
que antes hacia enorgullecer al individuo, ahora solo hay obreros, pero eso si
“obreros especializados”.
Actualmente con la tecnología en
boga, podemos afirmar que el hombre vuelve al renacimiento, hoy un servidor
escribe estas líneas para ser publicadas en un blog, no sé cuantas personas
tengan la amabilidad de leerme, no sé si estén de acuerdo o no en mi opinión,
pero lo cierto es que soy escritor (Dado que escribo), también soy amante de la
fotografía y suelo tomar fotos con mi teléfono móvil y las comparto en las
redes sociales, para gusto o disgusto de quienes se encuentran con ellas, eso
me hace también fotógrafo. Pese a haber cursado la carrera de arquitectura, no
considero que ello sea una limitante en la vida cotidiana, ni en mis placeres
ni en mis aficiones, soy amante del cine y suelo hacer críticas al respecto, me
gusta la pintura y disfruto de ella pese a no practicarla, ¿acaso eso me
convierte en un crítico de arte?
Creo que a menudo ciertos grupos
sociales se hacen poseedores de tal o cual conocimiento y asumen que nadie más
puede intervenir en el a menos que exista un nombramiento oficial, emitido
por ellos claro está, para poder ejercerlo. Creo que este pensamiento remite a
la edad media donde solo “los elegidos” eran portadores de la verdad absoluta.
El siglo XXI a traído consigo avances tecnológicos que ponen al alcance de
cualquier citadino el conocimiento de cualquier área del quehacer humano,
podemos consultar en youtube tutoriales para hacer desde una repisa de madera hasta
un motor eléctrico, no hay límites para el quehacer y la imaginación humana.
La utilización de estas
tecnologías depende de cada individuo, lo cierto es que hoy no tienes que traer
una cámara costosa para poder sacar fotografías maravillosas, no requieres más
que unos tenis para convertirte en un atleta, lápiz y papel o una computadora
para convertirte en escritor y compartir tus pensamientos, hoy casi nada es
imposible, siempre habrá quien critique o aplauda el trabajo de otros pero lo
que es indudable es el hecho de que el renacimiento se respira en las calles,
hoy tenemos la oportunidad de realizar nuestros sueños, el único límite esta
dentro de cada uno de nosotros.
Así como el hierro se oxida por falta de uso,
también la inactividad destruye el intelecto.
Leonardo da Vinci.
Buena semana jóvenes.
martes, 12 de febrero de 2013
Libertad.
Baja la voz, no grites, no corras, espera tu turno para
hablar: Palabras que escuchamos durante toda nuestra infancia. Baja la voz, no
grites, espera tu turno para hablar, no fumes: Palabras que seguimos
escuchando.
Cuando El hombre nace, al igual que cualquier animal lleva
sus instintos puros, “salvajes”. No existe el bien ni el mal, solo existe la
supervivencia, el respirar, el comer, el vivir. Esos instintos van siendo
domesticados con los años y por supuesto por una sociedad que marca las normas
a seguir, según el dictado de un grupo reducido de poder y en muchas ocasiones
estos individuos no acostumbran acatar las normas, ellos gozan de privilegios,
claro está que las leyes son hechas solo para la clase dominada y estas leyes varían
de acuerdo al país, las costumbres y los valores vigentes en el lugar y tiempo donde
nos desarrollamos.
Hoy en día si alguien crítica dentro de nuestro contexto el
uso de la mini falda o la homosexualidad seriamos tachados de intolerantes, machistas…..retrogradas. Pero qué pasaría si estuviéramos en Afganistán, los
valores reinantes serian muy diferentes y lo que para un grupo social es bueno,
para otro es malo y por si fuera poco, todos ostentamos la verdad absoluta. Si
alguien viviera en chicago de los años 30´s y vendiera licor, seria tachado de
traficante, en pocas palabras de delincuente. De ahí caemos en la conclusión de que
las normas sociales no son universales y no se basan en las leyes naturales,
por el contrario, limitan y esclavizan a estas en beneficio de unos cuantos.
El derecho a la libertad es parte intrínseca del ser humano,
pero al crecer físicamente estos valores decrecen hasta convertirnos en
esclavos. Pero lo peor está por venir, no solo la sociedad limita nuestras
libertades, poco a poco nosotros mismos vamos mellando día a día este derecho
natural. Poco a poco nos vamos sumergiendo en mar de apatía, en el mar del
servilismo y la falta de voluntad.
Recuerdo la historia de "Amistad”, barco en el cual eran traídos
los negros africanos a América, estos hombres habían sido capturados y traídos por
la fuerza para convertirlos en esclavos, para trabajar en minas o plantaciones
del sur de los Estados Unidos, y ese era un acto legal para la sociedad. Los
hombres de este barco se amotinaron, lucharon por su libertad, para después ser
capturados, juzgados y finalmente……morir en la horca. Ese fue su castigo por negarse
a la esclavitud.
Este fin de semana tuve la oportunidad de ver nuevamente la película
“Django”, esta historia gira en torno a conceptos profundos y naturales como
son el amor y la libertad. Hoy en día dejamos que el mundo y la sociedad dirijan
nuestra vida y lo peor de todo es que nosotros decidimos ceder ese poder.
Cuando un hombre esclavizado consigue su libertad, el concepto de su vida
cambia radicalmente, descubre que él es el dueño de su destino, el puede
decidir qué camino tomar, cuando comer, cuando dormir, como vivir. Ese concepto
que "vivimos" día a día, a perdido valor para la mayoría de nosotros, es más fácil
seguir las reglas escritas o que marca nuestro entorno, mas difícil es ejercer
responsablemente nuestra libertad. Es más difícil decidir nuestro destino, es más
fácil seguir el camino que han marcado para nosotros.
La LIBERTAD es un derecho natural que debemos cultivar y
transmitir.
domingo, 27 de enero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
Mea culpa…
“Nunca
hables de política y religión”. Frase harto socorrida en las reuniones
sociales, sin duda acuñada por quienes no desean ser cuestionados, quienes
prefieren el dogma de fe al pensamiento libre y consiente. No es de extrañar
que la religión Cristiana haya sido el medio de control occidental a partir de
la conversión del Emperador Constantino. Durante la edad media la
monarquía y la religión dominaron casi todos los ámbitos del conocimiento
occidental, y fue hasta el renacimiento donde el hombre común pudo por fin
adentrarse en las entrañas de la ciencia y las humanidades, fue entonces cuando pudo compartir los
frutos de su conocimiento sin el temor de ser llevado a la hoguera, no sin la crítica y la descalificación de la clase dominante claro
está.
La monarquía es el resultado de esa maquiavélica
complicidad entre lo divino y lo terrenal, hicieron la mancuerna perfecta para
subyugar a los pueblos durante cientos de años, nadie sube al trono sin el
respaldo divino, es por ello que las coronaciones son bendecidas por el
representante del Señor en la tierra y es así como ambos poderes se legitiman y
protegen en aras de un beneficio común.
El pecado es pues, un boleto de primera clase a las
entrañas del inframundo, a los nueve círculos del infierno que esperan con sus
tormentos a quienes cometan un pensamiento o acto impío.
Los siete pecados capitales fueron instituidos por
el Papa Gregorio Magno en el siglo V basado en los
escritos del Santo Cipriano
de Cartago y el Monge Evagrio Póntico y son: La soberbia, la avaricia, la envidia, la
ira, la lujuria, la gula y la pereza. Estos pecados o vicios forman
culturalmente un tabú paradigmático en las sociedades que “gozamos de la
religión católica y sus derivados” según Friedrich Nietzsche el uso de la culpa
es un medio de manipulación en la sociedad, si vemos de manera objetiva cada uno de ellos, tomaremos conciencia de que son rasgos
característicos de la naturaleza humana, es decir, son actos o pensamientos que
de manera cotidiana serán parte de nuestra vida.
Al sembrar actos naturales en nuestra psique como acciones
fuera de toda moral y buenas costumbres se convierten en una pesada carga que
se arraiga a nuestro ser. ¿Pero cómo podemos tener valores que vayan en contra
de nuestra naturaleza? , ahí está la trampa, cuando cometemos una acción que va
de la mano con nuestros instintos naturales automáticamente sentiremos culpa, y
ese sentimiento nos hará indefensos y
dependientes de un perdón. ¡Pero no hay que preocuparse! pues siempre habrá
algún representante del cielo que posee
la concesión o franquicia única y exclusiva para el perdón
de los pecados. El será el encargado de liberarnos de la culpa, ya que
posee el derecho de exclusividad en este
mundo para acercar a nuestras almas al reino de El Señor.
De esta manera
se genera una dependencia psicológica con nuestros captores de espíritu.
Algo así como el síndrome de Estocolmo. Con estas líneas no
intento minimizar la importancia de tales reglas ya que han sido indispensables
para el desarrollo de la sociedad, cualquier exceso es perjudicial para la vida
y tranquilidad del individuo, sin embargo considero que es un tema interesante
para compartir, no tengamos miedo a poner sobre la mesa los temas que resultan
polémicos, liberemos nuestras ideas y
enseñemos a nuestros hijos a ser entes pensantes, enseñémosles a ser hombres libres.
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